GATOS. EL CACHORRO EN CASA.

Cuando elegimos tener un gato en casa todos queremos un gatito adorable y bien educado. Sin embargo, no siempre se tienen los conocimientos necesarios para hacer cumplir este deseo.
  Cabe preguntarse: ¿es posible educar a un gato? Y la respuesta es definitiva: ¡¡SÍ!! Aunque para que todo sea sencillo con nuestro nuevo amigo, es imprescindible una adecuada elección y unos buenos y firmes métodos de enseñanza.
  La diferencia que hay entre un perro y un gato es la misma que puede haber entre un elefante y un caballo, por ejemplo. Son dos especies distintas, debemos entenderlo, educarlos y tratarlos de acuerdo a sus necesidades.

Cómo formar a un compañero ideal.

Una buena elección.
Algunos puntos a tener en cuenta a la hora de la elección del gatito:

1. El periodo de socialización de los gatos va de la segunda a la séptima semana de vida, por eso es importante que durante este periodo de su vida haya estado en contacto con humanos y se haya socializado lo más posible.

2. La experiencia de los componentes de la familia en el trato con felinos es importante. En caso de no tener experiencia debemos apoyarnos, aún más, en el veterinario.

3. Podemos hacer pequeños test para comprobar su temperamento:
  A. Miedo, observando:
      - La reacción del animal a personas desconocidas.
      - Su respuesta a ruidos intensos.
      - Si presenta conductas excesivamente sumisas.
  B. Excitabilidad:
      - Llevarlo a un lugar tranquilo y observarlo.
      - Sentarlo o tumbarlo durante 30 segundos.
  C. Resistencia a la manipulación:
      - Llevarlo en brazos.
      - Rodear su hocico con la mano.
      - Cortarle las uñas.
      - Cepillarle el pelo.
  D. Sociabilidad:
      - Cogerle y acariciarle.
      - Dejarlo solo y llamarlo.

Métodos de enseñanza.
Una vez elegido al animal adecuado, con “posibilidades”, es el momento de ponernos manos a la obra para la adquisición de buenos hábitos y evitar la aparición de problemas.

1. Proporcionar el mayor número de estímulos:
Contacto con todo tipo de seres vivos: niños, bebes, jóvenes, adultos, con y sin barba, gafas, gorras... otros animales, y, cómo no, el veterinario, han de entrar en contacto con nuestro nuevo amigo, sin forzar las situaciones, premiando los avances, y como remarcaremos muchas más veces: SIN CASTIGOS FÍSICOS.
  Contacto con todo tipo de ambientes y objetos: coche, trasportín, aspiradora, juguetes mecánicos (trenes, coches...), clínica veterinaria...
  Los gatos son animales exploradores y les encantan las alturas, si queremos que no se suban a la cocina, mesa o muebles, debemos proporcionarles lugares altos de descanso. Podremos colocar repisas en las paredes o comprar rascadores verticales para que lo asocien como su lugar de descanso y dejen de alterar nuestras cosas. Para que ésta asociación sea aún más efectiva, podemos colocar cerca un difusor de Feliway (www.feliway.com).

2. El juego con los gatos:
Los juegos van a formar parte de nuestra relación con el gato. ¡Hay que aprender a jugar con gatos! Tanto en gatos como en perros nunca permitiremos que mordisqueen nuestras manos. Los juegos de cachorro es un aprendizaje para el animal adulto. Si de cachorros aprenden que al morder nuestras manos, nosotros las retiramos, en un futuro lo usarán para su propio beneficio, pudiendo llegar a hacernos daño. El juego agresivo incita a la rivalidad y ésta a su vez a la dominancia.
Con gatos, jugaremos a través de objetos e incitaremos a estimular su instinto cazador, pero nunca directamente con nosotros, jamás permitiremos que intente cazar nuestros pies descalzos, nuestros dedos o nuestras manos.

Los punteros láser son una buena diversión para el gato y para su propietario. También podemos usar pelotas y tirarlas para que se lance hacia ellas. Un juguete muy divertido para ellos es uno similar a una caña de pescar (podemos encontrar una amplia gama de juguetes para gatos en las tiendas de animales). Ese momento de ejercicio diario es necesario para mantener una buena salud de tu mascota.

3. Acostumbrar al animal a todo tipo de manipulaciones:
Cepillados, caricias, corte de uñas, baño, administración de fármacos... de forma paulatina, sin brusquedades, dedicando el tiempo necesario a que acepte las rutinas, las manipulaciones, sin forzar y sin que se presente resistencia.

4. Educación básica:
Enseñaremos al animal aquello que pretendemos que cumpla, teniendo en cuenta que los felinos no tienen el “grado de sumisión” y aceptación de educación que el perro.
  La educación no debe hacerse esperar. debemos comenzar con “las clases” desde el mismo instante en que el gato llega a su nuevo hogar. Cuanto antes comencemos con las pautas educativas, antes obtendremos los resultados.
  Podemos utilizar premios igual que con los cánidos (asociar el premio a la acción deseada) y debemos tener muy presente que un gato no aceptará las voces altas ni los castigos. Para hacerle entender una acción negativa, podemos usar un pulverizador de agua sobre el animal en el momento de realizar la acción, sin gritos, si movimientos bruscos y SIN GOLPES!!

  Y, por último, tengamos siempre presente que aproximadamente el 15% de los gatos son “resistentes” a la socialización con las personas.

  Si a pesar de una adecuada elección y de nuestros esfuerzos surgen problemas, no hagamos caso a “presuntos expertos”, apoyémonos en los profesionales, ellos nos marcarán las pautas, corregirán los errores y nos ayudarán a conseguir que nuestro amigo adquiera los buenos hábitos deseados.

Vacunas.

El profesional realizará una valoración general del animal, y también las analíticas oportunas que nos aseguren un buen estado de salud. No debe resultarnos raro, y sí muy correcto, que el veterinario nos proponga antes de nada la realización de analíticas de leucemia e inmunodeficiencia.

Este paso puede no ser necesario si el animal procede de un criador o de una tienda especializada donde ya se ha efectuado la analítica. Si no es así, es más que conveniente su realización.

Tras conocer el resultado negativo de estos test estaremos en disposición de seguir un estricto calendario de desparasitaciones y vacunaciones con el que, bien llevado, cumpliendo las pautas del profesional, conseguiremos que el sistema inmune de nuestro nuevo amigo esté preparado para enfrentarse al ataque de variados microorganismos y parásitos.

Alimentación.

La alimentación en gatos es totalmente diferente a la de perros. El gato es un animal que se alimenta de presas pequeñas varias veces al día, se lleva la mayor parte del tiempo cazando y es un mal bebedor porque el agua la obtiene de la ingesta de sus presas y no necesita ingerir mucha más cantidad.

Si con estas costumbres, lo metemos en un piso, le damos pienso seco una vez al día y no le incitamos a que juegue, tendremos: un animal con problemas de estómago debido a una comida copiosa al día, con cálculos en la orina (por concentración debido a una ingesta baja de agua), con cistitis idiopáticas y un animal obeso.

Una buena alimentación a base de comida húmeda y pienso, junto con ejercicio diario, ayudará a que tu mascota sea un animal sano y feliz. Pregunta a tu veterinario la alimentación más indicada en cada etapa de su vida.