PERROS. EL CACHORRO EN CASA Y SU DESARROLLO

Vamos a dar unos consejos generales que nos van a servir para que nuestra mascota se adapte a su nuevo hogar de la mejor forma posible. Para tener un animal equilibrado, el cachorro tendrá que desarrollarse psíquica y fisiológicamente de la forma correcta.

Desparasitación, vacunación y destete.

- La primera desparasitación del cachorro la debemos realizar alrededor de la tercera semana de edad, ya que hay parásitos que son transmitidos a través de la placenta y de la leche de la madre durante la lactación.

- La primera vacuna debemos de ponerla a los 45 días de vida del cachorro, cuando aún está con su madre. De esta forma, cuando destetemos al cachorro tendrá la protección de su primera vacuna.

- La edad ideal para el destete es la séptima semana. La peor etapa para destetarlo es desde que abre los ojos (segund semana) hasta los 30-35 días de edad, momento en el que empiezan a ver con nitidez. En esta época va a depender de su madre para conocer y explorar las cosas que le rodean.
  Básicamente, podemos decir que el cachorro comienza a sufrir una especie de desapego por parte de su madre alrededor de los 45 días, que es cuando la madre empieza a rechazarlo cuando quiere mamar. Esta conducta por parte de la madre sirve para que el cachorro comience a desarrollarse como un individuo único y establezca vínculos con el resto del grupo y por ello es fundamental que el vínculo primario se debilite. Si al llegar a casa establecemos de nuevo ese vínculo con nuestra sobreprotección, estaremos incitando a que nuestra mascota tenga un problema de hiperapego o ansiedad por separación en el futuro. (Ver patología).
  Hay collares (ADAPTIL www.miedoalospetardos.com/dap3.html) que ayudan al cachorro a adaptarse mejor los primeros días. Hacen que el cachorro se sienta seguro y que, sobre todo las primeras noches sean tranquilas.

- La segunda vacuna se la pondremos a la octava semana de vida, cuando el animal lleve en casa una semana y se encuentre perfectamente adaptado. Con la segunda vacuna, podrán comenzar los paseos por zonas controladas y bajo supervisión constante del propietario.
  Es importante para su desarrollo psicológico que el cachorro empiece a salir lo antes posible para que comience su periodo de sociabilización, pero siempre con la protección de las vacunas de cachorro, ya que hay enfermedades como el moquillo o la parvovirosis que pueden resultar mortales para nuestra mascota. Su veterinario le irá informando de las vacunas necesarias para su completa protección.

Su lugar en la casa.

Una buena convivencia empieza por que el cachorro entienda cual es su lugar en la casa.
  Los primeros días, el cachorro se sentirá más seguro en una caja pequeña con mantas o colchoneta en la que se sienta cómodo. En algún lugar de su cerebro continúa grabado el recuerdo de la protección que ofrecía la guarida al perro salvaje. El cachorrito se sentirá protegido y entenderá que ése es su territorio dentro de la casa, por lo que nunca deberá ser molestado cuando esté en ella, salvo que sea absolutamente indispensable (si hay niños en casa hay que dejárselos muy claro desde un principio).

Esto también nos va a servir para educarlo a orinar o defecar en el lugar elegido. Normalmente los perros no suelen defecar u orinar en el sitio donde duermen o comen, por lo que cuando lo saquemos de su caja, estará dispuesto a realizar sus necesidades y eso lo aprovecharemos para su educación.

Socialización tardía o inadecuada.

Los perros pasan por cuatro fases que transcurren desde su nacimiento hasta los cuatro meses. Se les denomina periodos sensibles o fases críticas. Durante estos periodos, especialmente desde la séptima semana de vida hasta los 112 días, los cachorros deben ser expuestos al mayor número posible de estímulos de todo tipo (objetos, ruidos, personas, etc.) para que se habitúen a ellos. Si esto no se hace o se realiza de forma defectuosa, el perro crecerá como un animal tímido que reaccionará con conductas de evitación y/o escape ante los estímulos que resultan desconocidos para él a pesar de que sean inocuos, como por ejemplo a los petardos, bicicletas, otros animales, personas ajenas a su entorno...

Educación, disciplina, normas y límites.

Para su educación podemos utilizar los premios (educación positiva). No podemos dar premios sólo para que nos quieran más. Ellos ya nos quieren porque somos sus dueños, no necesitan nada más para querernos que nuestro cariño. Así que los “premios” tienen que ganarlos con alguna conducta positiva. Solo así podremos enseñarles unas normas de comportamiento básicas. Recuerda que sólo con nuestro tono de voz podremos demostrarle aceptación o rechazo ante una acción sin tener que llegar a pegarle.
  Si no se establecen normas y límites, el cachorro adquirirá hábitos que más adelante será difícil cambiar.
  Por otro lado, si no somos regulares y no establecemos rutinas, la falta de éstas es la mayor fuente de incertidumbre para nuestra mascota, y la incertidumbre es la principal causa de la ansiedad. Por lo tanto, el resultado no puede ser otro que comportamiento apetitivo, insubordinación, energía nerviosa y ansiedad.