PEQUEÑOS ROEDORES.

Una elección muy adecuada para quien no dispone de mucho espacio ni mucho tiempo es la elección de un pequeño roedor como mascota: hamsters, cobayas, conejos enanos, chinchillas... Se les suele considerar como mascotas "para niños", pero hay que enseñar a estos cómo hay que cuidarlos. Una mascota no es un juguete por muy pequeña que sea.
  Son animales de jaula a los que no es necesario dedicarles tanto tiempo como a perro o gatos, aunque sí es preciso realizar unas condiciones mínimas para su mantenimiento:

La jaula es preciso mantenerla limpia, cambiando diariamente el agua y la comida no consumida, y por supuesto, el lecho que es aconsejable sea de virutas de madera o heno, mejor que la arena de gatos (sepiolita). Semanalmente hay que hacer una limpieza a fondo de la jaula, frotando los barrotes, la caseta y la base para evitar que se acumule suciedad que puede conllevar parásitos y enfermedades infecciosas.

Los roedores precisan disponer de un elemento para roer, ya que sus dientes crecen constantemente y necesitan limarlos. Puede ser una barrita o juguete adecuado para ello.

No es normal tenerlos que bañar, pero si es necesario porque huelan mal, basta con un poco de agua tibia y un jabón neutro. Secarlos inmediatamente para evitar enfriamientos.

Su alimentación debe ser variada, como base siempre un pienso adecuado a su especie y características. No vale, por ejemplo, alimentar con pienso de conejo a los hamsters ni a las chinchillas. Cada animal tiene unas necesidades distintas y tanto su pelo como su salud en general pueden resentirse si no los alimentamos adecuadamente.
  Ojo a las golosinas, no las necesitan aunque se "pirren" por ellas.

Y si enferman... No por ser pequeños debemos olvidar que estos animales necesitan sus cuidados sanitarios, tu veterinario sabe mejor que nadie cómo actuar cuando tu pequeña mascota enferma.