TUMORES DE MAMA EN PERRAS Y GATAS

Los tumores de mamas en perras son el segundo tipo de tumores en esta especie después de los de piel. Un 40% de estos tumores son malignos: carcinomas o adenocarcinomas. El 60% de ellos son adenomas, estos son tumores benignos, pero con el tiempo pueden dar problemas por su crecimiento y ulceración de la piel o por evolucionar y convertirse en tumores malignos.

La mayoría de los tumores mamarios aparecen entre los 7 y 11 años de edad; en algunas ocasiones aparecen antes de los 7 años, aunque es raro.

La causa exacta por la que se producen los tumores de mamas es desconocida, aunque sí se sabe que la formación de tumores está ligada a la influencia hormonal de los ovarios en el tejido mamario. Hay diversos factores que favorecen su aparición:
- Parece que hay cierta predisposición genética como en las personas. Las madres que han padecido tumores de mamas pueden tener hijas que a su vez estén predispuestas a tener tumores de mamas.
- Las hembras con tratamientos hormonales para la inhibición del celo suelen estar más predispuestas a padecer tumores que otras que no sean sometidas a dichos tratamientos, sobre todo si no somos rigurosos con las fechas en las que le corresponden las inyecciones.
- Perras que tienen frecuentes embarazos psicológicos tienen una alta incidencia de tumores de mamas.

Es importante aclarar la creencia popular de que la gestación evita el padecimiento de tumores de mamas; como hemos citado con anterioridad, la aparición de dichos tumores está ligada a la influencia hormonal de los ovarios en el tejido mamario. Una perra o gata que no tenga sus celos regulares, que no acepte al macho en el momento de la monta, que padezca embarazos psicológicos con frecuencia o que el celo le dure mucho tiempo, es un animal que nos está indicando que tiene una alteración hormonal en cuanto a la producción de hormonas por parte del ovario. En este caso, tenemos a una hembra que suele ser estéril o le cuesta mucho quedarse gestante. Estas perras/gatas son las más sensibles a padecer tumores.

Si imaginamos que nuestros antepasados tenían a los perros y a las perras sueltos en el campo, precisamente la perra que no paría cada seis meses era la perra que posteriormente padecería tumores de mamas. De ahí la falsa creencia de “si no pare, de mayor tendrá tumores”. El problema es que esas perras no paren por la alteración hormonal que padecen y que les impide quedarse gestantes, ésta alteración es la que le llevará a padecer la enfermedad.

¿Qué debemos hacer cuando nuestra perra tiene un tumor de mamas? Cuando detectamos que nuestra perra/gata tiene un tumor de mamas debemos consultarlo con nuestro veterinario. La extirpación precoz del tumor suele ser resolutiva en la mayoría de los casos. Si lo hacemos cuando el tumor es pequeño, evitaremos posibles metástasis, la envergadura de la cirugía será menor y su recuperación postquirúrgica será más rápida.

El análisis del tejido retirado es fundamental para conocer qué tipo de tumor es y por lo tanto el comportamiento esperado, grado de malignidad, invasión de ganglios adyacentes y la presencia de células tumorales en los bordes de la cirugía. Estos son datos importantes para establecer un pronóstico y la pauta de seguimiento.

En el caso de tumores benignos sin capacidad de metástasis, el pronóstico es bueno siempre y cuando la escisión haya sido completa.

A pesar de todo, una paciente que en el pasado haya tenido tumores benignos puede posteriormente desarrollar más tumores en otras mamas o incluso tumores malignos.

En los casos de tumores malignos se prescribe un tratamiento médico tras la cirugía, hay en la actualidad diversos fármacos orales e inyectados que nos pueden ayudar a que la enfermedad no avance incluso remita temporalmente o parcialmente en los casos de tumores que ya se han instaurado en otros órganos. Sólo el 65% de las perras con tumores malignos entre 3-5 cm viven más de dos años tras las cirugía.

¿Cómo podemos prevenir el cáncer de mama?
La mejor profilaxis es la castración precoz. Si castramos antes del primer celo, la protección es del 98,5%. Si lo hacemos entre el primer y segundo celo, la protección es del 96%. A partir de ahí va descendiendo conforme la perra vaya teniendo celos.

Además de prevenir los tumores de mamas, la castración evita:
- Piometra; es una infección grave del útero que puede producirles la muerte si no se detecta a tiempo. La solución a esta patología es la extirpación de útero (castración) pero las condiciones en las que la perra entra en quirófano cuando padece una piometra es de extrema gravedad ya que en ese momento la infección ha podido dañar órganos tan importantes como el riñón o el hígado.
- Tumores de ovarios y de útero; con la castración extirpamos los ovarios y el útero.
- Evitamos las molestias del sangrado, la atracción de los machos durante el paseo y la posibilidad de gestaciones indeseadas.
- Evitamos las pseudogestaciones o embarazos psicológicos que pueden hacer que la perra cambie de carácter e incluso se vuelva agresiva durante ese tiempo.